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Alfonsina y el mar

Alfonsina Storni Martignoni nació el 22 de mayo de 1892 en Sala Capriasca, Suiza. Hija de Alfonso Storni y Paulina Martignoni, A los cuatro años la familia regresa a San Juan, Argentina, donde residían. Desde su llegada a San Juan la familia está en una situación miserable. Se trasladan a Rosario en 1901 y prueban suerte con un Café Suizo en el que Alfonsina limpia y sirve.


Con 12 años Alfonsina escribe su primer poema, triste y centrado en la muerte, y lo deja bajo la almohada de su madre para que esta lo lea. A la mañana siguiente, mediante varios coscorrones, su madre le explica que la vida es dulce. Su padre, depresivo y alcohólico, fallece en 1906 y Alfonsina, que no para de escribir poemas, entra a trabajar en un taller de gorras.


El primer libro de Alfonsina Storni fue La inquietud del rosal, publicado en 1916, cuando la escritora era pobre, madre soltera y estaba prácticamente sola. Sus siguientes obras fueron El dulce daño (1918), Irremediablemente (1919), y Languidez (1920). En todas ellas expresó sus frustraciones con los estereotipos de las mujeres. Precisamente en este último libro escribió en uno de los versos: “Señor, el hijo mío que no me nazca varón”.


En 1920 Alfonsina Storni ganó el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura por Languidez. En 1921, el Teatro Infantil Municipal Labardén creó un puesto para ella y en 1923 se convirtió en profesora de Lectura y Declamación en la Escuela Normal de Lenguas Vivas. Poco después obtuvo una cátedra en el Nacional de Música y Declamación.


En el verano de 1935 Alfonsina descubrió que tenía cáncer de mama. Bañándose en el mar, una ola fuerte y alta la golpeó en el pecho sintiendo un dolor muy fuerte y perdiendo el conocimiento. Descubrió un bulto en el pecho que hasta el momento no se había notado. Fue operada y, aunque se pensaba que era un tumor benigno, en realidad tenía ramificaciones, por lo que tuvo que someterse a una mastectomía, que le dejó grandes cicatrices físicas y emocionales.



Este hecho la sumió en un estado cercano a la esquizofrenia, tal y como fue finalmente diagnosticado por sus médicos. Se encerró profundamente en sí misma y siguió escribiendo, haciendo alusión cada vez más al mar en sus poemas. En 1938, cuando los médicos le confirmaron que el cáncer había llegado a su garganta tomó un tren a Mar del Plata y se alojó en un pequeño hotel. Dos días después de su llegada escribió el poema Me voy a dormir y lo envió a la redacción del periódico La Nación. Mientras el público ya leía su poema, ella, en la madrugada del 25 de octubre, se introdujo poco a poco y suavemente en el mar, hasta morir ahogada. Tenía 46 años.


Así sonaban los tristes y últimos versos de Alfonsina Storni:


Voy a dormir

Dientes de flores, cofia de rocío,

manos de hierbas, tú, nodriza fina,

tenme prestas las sábanas terrosas

y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, aéstame.

Ponme una lámpara a la cabecera;

una constelación; la que te guste;

todas son buenas; bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes...

te acuna un pie celeste desde arriba

y un pájaro te traza unos compases

para que olvides... Gracias. Ah, un encargo:

si él llama nuevamente por teléfono

le dices que no insista, que he salido...



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