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Allen vs. Farrow... El crítico documental de HBO

Allen vs. Farrow ya ha estrenado su primer episodio en HBO España no exento de polémica. El trabajo de Amy Ziering y Kirby Dick asegura repasar la historia que hay detrás de las acusaciones de abuso sexual contra Woody Allen implicando a su hija Dylan, el consiguiente juicio por la custodia y la relación de Allen con Soon-Yi, la hija de Mia Farrow.


Sin embargo, muchos periodistas y críticos que la han podido ver con anterioridad aseguran que se trata de una pieza sensacionalista y sesgada, que en ningún momento recoge el testimonio de Allen, una operación de propaganda de los Farrow contra el cineasta.


Woody Allen y su esposa Soon-Yi Previn han respondido ahora al documental:

"Estos documentalistas no tenían interés en la verdad. En lugar de eso, se han pasado años colaborando clandestinamente con los Farrow y sus facilitadores para realizar un trabajo malicioso plagado de falsedades. Se pusieron en contacto con Woody y Soon-Yi hace menos de dos meses y les dieron solo unos días para 'responder'. Por supuesto, se negaron a hacerlo".


"Como se ha sabido durante décadas, estas acusaciones son categóricamente falsas. Muchas agencias las investigaron en su momento y concluyeron que, más allá de lo que Dylan Farrow fuera llevada a creer, nunca había habido ningún abuso. Tristemente, no es una sorpresa que la cadena que emite esto sea HBO, que tiene un acuerdo de producción vigente y relación de negocios con Ronan Farrow. Aunque esta mezquina pieza pueda llamar la atención, no cambia los hechos", concluye.

Fuente: espinof.com


La hija adoptiva de Allen y Farrow acusó a su padre en agosto de 1992, cuando era una chiquilla de siete años, de haber abusado de ella en la casa de campo de su madre, mientras la pareja estaba en medio de una separación muy traumática. Desde diciembre de 1991, el director de cine estaba teniendo un affaire con la hija adoptiva de la actriz, Soon-Yi Previn. Tras la acusación, se desató en paralelo un juicio por la custodia de los hijos comunes (Moses, Dylan y Ronan Farrow) y una investigación policial y del departamento de atención a la infancia de Nueva York sobre los abusos sexuales a la niña. De ese tiempo leyendo hemerotecas, actas del juicio, informes psicológicos, tabloides, libros de memorias de los implicados... Surgió la parte periodística de mi ensayo 'El síndrome Woody Allen' (Debate), que va mucho más allá del caso o de esta serie documental para preguntarse qué ha ocurrido para que en nuestra sociedad Woody Allen haya pasado de inocente a culpable en la última década.


Un documental verdadero, un documental de verdad

No es lo mismo un documental verdadero, donde se usan recursos fílmicos para contar la versión "honesta" de los autores-inmersos en su ideología y perspectiva-; se contrastan las fuentes; o aparecen expertos y testimonios de todo tipo; que un verdadero documental donde se usan los recursos formales del género para dar apariencia de seriedad y emocionar con tu tesis ya establecida a priori. 'Allen v. Farrow' es un verdadero documental al servicio de las tesis de una parte de la familia Farrow (Mia, Dylan, Ronan). No veréis aquí contradicciones, ni periodistas o expertos críticos. Solo emoción.

La diferencia con el que nos ocupa, es que se "utiliza" no para contar la vida de Raquel Mosquera, sino para cambiar la perspectiva pública sobre algo muy serio, un caso cerrado de abusos sexuales.

Victimización de Mia Farrow

Mia Farrow cumple todos los cánones de víctima: se la presenta como una mujer indefensa, una madre coraje contra el sistema y, una activista por los desfavorecidos de la Tierra.

Fuente: El país


No era una mujer indefensa, ni mucho menos: tuvo a su favor al juez Wilk que valoró y sentenció el caso de la custodia con elogios hacia ella; tuvo a su favor al policía encargado de la investigación de los abusos en Connecticut, Frank Maco,(aparece en el documental), tuvo a su favor a su ex Frank Sinatra.

Era millonaria de cuna, porque venía de la realeza de Hollywood (hija de Maureen O'Sullivan y John Farrow); contaba con el suficiente dinero para mantener a una familia de entonces nueve hijos. Ella también formaba parte de la élite que hace lo que quiere “sin consecuencias”.


En su afán deshonesto el documental oculta que durante el juicio de la custodia la defendió Alan Dershowitz, uno de los abogados más caros y más importantes de Nueva York, que para esa fecha había librado a Claus Von Bülow de la cárcel. ¿Por qué no lo citan? ¿Quizá porque defendió a O. J. Simpson en 1995, a Jeffrey Epstein en 2008, a Harvey Weinstein en 2018 o a Donald Trump en su 'impeachment' de 2020? Incluso hablan del Síndrome de Alienación Parental. ¿Es aplicable a este caso? Vista la sentencia y al juez —Mia llamó a su hijo Thaddeus Wilk por él—, no. Pero citemos al SAP, que algo queda.


La actriz dice incluso que ¡aún tiene miedo de Woody Allen! ¡En 2021! No parece justificado: además, en los años de sus juicios se reunió con un miembro de la mafia gracias a Sinatra para que la protegieran. ¡Teniendo a la mafia y a Sinatra a tu favor no se puede tener miedo!


¿Quién es realmente la víctima de todo esto?

La serie cierra con Dylan Farrow revelando la terrible carga que tiene encima porque, "por su culpa", se cerró el caso. No tengo duda de que ella es la víctima de todo esto: marcada por una separación tormentosa y una acusación de abusos sexuales y, además, responsabilizada de que un pederasta ande libre haciendo películas. Se mire por donde se mire, esta es la historia de desintegración violenta de una familia por culpa de unos progenitores enfangados en sí mismos y de una pobre niña sobre la que cayó una losa de dolor personal.


En cambio, para los cineastas de HBO solo son humanos los Farrow. Los Allen son sombras, siluetas en VHS. Duele que, dentro de su humanidad apabullante y sus cuatro horas, la serie documental no encontrase un segundo para contarnos por qué tres hijos de Mia Farrow se suicidaron o para entrevistar a su hermano, John, actualmente en prisión por —este sí— abusar de dos menores.


El pasado 21 de febrero el cineasta Robert B. Weide, director de 'Larry David' y amigo de Allen, reveló un mail de la productora de este filme, Amy Herdy, fechado en 2013, donde solicitaba el testimonio de una persona para su documental 'The Hunting Ground' sobre abusos sexuales en los campus norteamericanos. "No somos periodistas", escribió la cineasta, "esta es una película que se sitúa en el lado de las víctimas. No habrá preguntas insensibles, ni necesitaremos la versión del perpetrador". En un mundo donde se premian visiones únicas de la realidad, la emocionalidad apabullante, el infantilismo, la glorificación del niño, las simplificaciones o los maniqueísmos, recomiendo a HBO un eslogan para 'Allen v. Farrow' aún mejor que la cita de Dylan Farrow: "No necesitamos otras versiones".


¿Qué os parece esta noticia? ¿Estáis a favor o en contra de este documental?

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