• Rincón del Lector

Deportistas sin cancha

Muchas personas hemos soñado desde pequeños con ser deportistas y, a ser posible, ser gloriosos y ganadores. Hemos soñado con que todo el mundo nos conozca y que en la parte económica no nos falte nada. Pero… ¿A qué precio deseamos o soñamos esto? ¿A qué costo podemos llegar a ser ese gran y excelente deportista? Sabemos que para llegar allá hay que sacrificar muchas cosas. Sin contar con la incertidumbre de qué pasará después del retiro o después de ser una estrella o un deportista normal, pero habiéndose esforzado en demasía.

Y digo hemos, porque sí, yo también lo soñé. También quise desde niño ser deportista profesional, soñé con ser un futbolista profesional. Ya desde muy pequeño sabía que esta carrera no duraba mucho y tenía muy claro que el poco o mucho dinero que me ganara lo debía poner a producir, invirtiendo en un negocio o en cualquier otra actividad que me generara dividendos cuando me retirara del fútbol.

Muy a mi pesar no lo logré, pero si estudié y me dediqué a esta hermosa profesión de ser periodista deportivo, para contarles esta y muchas historias más. Gracias a Dios con esta profesión puedo trabajar hasta una edad avanzada y no como les pasa a muchos deportistas en donde aproximadamente a los 30 o 35 años ya son viejos para su profesión y, si no están súper preparados físicamente, mentalmente o no han sufrido de lesiones graves, no podrían seguir ejerciéndola.

Y el primer ejemplo de ello es Ferrán Martínez, el exjugador de baloncesto que dice “Tenemos dos vidas: la del deportista, en la que estás en una burbuja, y la vida real, que comienza el día en que te retiras”. Actualmente, ya en su “segunda vida”, Ferrán Martínez se dedica al asesoramiento de deportistas retirados, a las inversiones financieras y a la escritura de libros de autoayuda. Todo esto después de una envidiable carrera, donde tuvo 156 presencias internacionales con la selección de España y varios partidos más con el Barcelona, el Panathinaikos y la Penya.

Su retiro se dio de manera anticipada cuando tenía 34 años de edad debido a una lesión de rodilla que se ocasionó cuando disputaba el partido de la selección de Catalunya contra Croacia en el año 2002 y que además capitaneaba junto al también famoso jugador de la NBA Paul Gasol. Si bien su retiro fuese tempranero, también sabemos que su “segunda vida”, esa vida que viene tras el retiro del deporte, también ha sido muy buena, por lo que actualmente se encuentra muy bien.


Sin embargo, una situación muy distinta le ocurrió a Darío Silva, el exfutbolista uruguayo que pasó de la élite y de ser ídolo en el Málaga a vivir casi como un indigente. Silva era un excelente delantero, rápido, fuerte y eficaz. Llegó a Europa en 1995, específicamente al Cagliari, procedente de Peñarol. Después pasó a jugar en España, donde militó en clubes como el Espanyol, el Sevilla y el Málaga. En este último, Darío Silva fue ídolo total, haciendo el gol más rápido de la historia de La Liga española en el año 2000 frente al Valladolid, en tan solo 8 segundos. Claro, que este récord le duró 8 tan solo años, ya que en el año 2008 Llorente lo desbancó de esta marca.

Las espectaculares presentaciones con el Málaga le dieron la oportunidad de jugar con la selección uruguaya de fútbol en 46 ocasiones. Jugando como miembro de la selección anotó un total de 14 goles. Además de esto, también participó con la celeste en el mundial de Corea – Japón realizado en el 2002, pero su mayor problema fue la indisciplina y los excesos que lo llevaron a su fatal retiro de las canchas. Las constantes faltas a los entrenamientos del Málaga por estar en fiestas le iban a costar muy caro más adelante.


Luego de su paso por el Málaga, fue al Sevilla y posteriormente al Portsmouth donde no tuvo gran trascendencia hasta que su carrera fue decreciendo poco a poco. Al final regresó a Uruguay y en la madrugada del 24 de septiembre del año 2006, saliendo de una fiesta a bordo de una camioneta y junto a otros exfutbolistas, chocó a una velocidad de 100 km contra un poste de cemento. El golpe para Silva fue tan fuerte que tuvieron que amputarle parte de su pierna derecha. En ese preciso momento su fantástica carrera terminó sin objeción alguna.

Debido al accidente y a su condición, Darío Silva desapareció del mundo del fútbol y, poco antes de llegar a la indigencia, un amigo le dio la mano en 2019, dándole trabajo como mesero en su pizzería en Málaga. En la actualidad, Darío Silva trabaja en una agencia de representación y, aunque su historia en el fútbol terminó muy mal, Dios, el destino o la vida le dio otra oportunidad.


Así como estos ejemplos existen muchos casos de deportistas que tocaron el cielo con sus carreras pero que, por distintos motivos en el ocaso de la misma, llegaron a lo más bajo de los infiernos. Entonces… ¿Cuál es el precio que tuvieron que pagar por ser exitosos y gloriosos en el mundo del deporte?

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