• Rincón del Lector

“Feliz Día del Niño”

Esos seres que encuentras por donde quiera, en la casa, en la calle, en la escuela, en el supermercado y por cualquier lugar que camines se les llaman “niños”.

Los hay de diferentes tamaños, formas, colores, con miradas dulces, pícaras e ingenuas, tristes y uno que otro dormilón. Aparecen como una plaga por doquier, en donde menos te lo esperas los veras saltando, brincando, llorando, gritando y alguno que otro haciendo berrinches agudos.

A mí me gusta mirarlos, observarlos y una que otra vez odiarlos, cuando se empecinan en hacer su santa voluntad y no obedecen a nadie, es cuando quisiera haberles encontrado el interruptor para apagarlos y tenerlos quietos unos instantes, sin embargo, viene a mi cabeza el recuerdo de aquellos niños que tienen capacidades diferentes y algunos están imposibilitados de valerse por sí mismos, es cuando recapacito en que prefiero verlos incontenibles que aceptar que tienen su interruptor descompuesto, pero verlos finalmente, porque he aprendido mucho de ellos, así pues, este espacio se los dedicado a todos los diablillos que habitan la tierra.


Los niños en la actualidad se encuentran a la deriva, envueltos en un cúmulo de información extenuante y negativa que ofrecen los medios de comunicación moderna, en los cuales les facilitan las cosas, pero los han hecho dependientes de aparatos sofisticados que los separa de la realidad, que los enajena, que los pervierte, que les despierta emociones de destrucción masiva.


Se han cambiado los juegos de antaño, en que aplicaban su aprendizaje e ingenio, además de una cantidad de ejercicio físico, por los juegos de video, televisivos y revistas superfluas y sin contenido provechoso. Con todo ello se está sembrando una juventud inepta y violenta, así que el futuro de la sociedad que está amenazada por un proyecto mal planteado y descuidado en el fondo, se aproxima a la desintegración.

Los padres de familia se encuentran incompetentes para educar a sus hijos, por haberlos tenido antes de lograr su madurez física y emocional, muchos de ellos son padres adolescentes que no pueden resolver su propia existencia, mucho menos podrán educar a un hijo, pues ellos también son menores de edad que interrumpieron su desarrollo.


La tecnología a disposición ha truncado la creatividad de los niños, se ha visto restada la oportunidad de investigar, cuando simplemente se recurre a la computadora y resuelve el problema, no hay que escribir con garabatos, si se puede elegir la mejor letra y de la ortografía, ni que decir, basta aplicar un botón de corrección y cambiar las letras mal escritas, los niños ya no tienen mucho que pensar, se han vuelto flojos y comodines, abusando de los recursos a su alcance.


Y como no, si los alimentos nutritivos están siendo desplazados por comerciales sugestivos de alimentos chatarra, los cuales están llevando a una desnutrición alarmante, conjuntamente con una obesidad incontrolable, pues la mayoría de éstos, es alta en grasas y carbohidratos. Desde el nacimiento, la leche materna tan enriquecida para el bebé, en sus elementos nutritivos hasta la transmisión de afectos y seguridad que emana de la madre, es sustituida por latas de polvo vitaminada.


La flojera de pensar en un niño es, en primer lugar, el resultado de la mala alimentación que lleva desde su nacimiento, en segundo lugar está la falta de preparación para los padres y las pocas oportunidades que tienen cuando son demasiado jóvenes y si agregamos que los adelantos tecnológicos aportan su parte, por ser tomados de una manera abusiva, pues ni quien quiera esforzarse más de lo debido.


Así que la mala alimentación, la falta de cultura entre la población y el descuido de la formación de los valores principales en la educación familiar de los pequeños que habitan la tierra, se ve acercándose notablemente a la puerta de las drogas, el vandalismo juvenil, como un escape fácil, y a la desintegración de la sociedad humana porque se ha permitido que lleguen las cosas a un límite insuperable.


Los niños hoy en día no conocen el amor, el respeto o la armonía. Están enfrascados en cosas superfluas e innecesarias, se les ha permitido mucho y exigido poco. Hemos cedido mucho terreno entre un adulto y un niño, se ha llegado a confundir el amor con la falta de respeto, permitiendo que ellos abusen de su condición, brincándose las jerarquías más simples que forman el núcleo familiar, por ello constantemente se ve en la calle que un pequeño golpea en el rostro a su madre que no quiere cumplir con el menor de sus caprichos.


Es por eso la importancia de tomar cartas en el asunto y recobrar, así como reforzar, los valores fundamentales de la familia, y ¿cómo lograrlo?, con el ejemplo. ¿conoces otra solución? Si retomamos las enseñanzas que aprendimos de nuestros ancestros y los valores que sembraron en nosotros, daremos por bien entendido que fue una herencia que nos dejaron y hoy por hoy nos ha formado como adultos.


Ahora nos corresponde trabajar y educar a los pequeños que nos rodea, porque no podemos dejarle todo a Las Organizaciones Mundiales en pro de los Niños, que se ven en desventaja ante tantos conflictos por superar, no se tiene el presupuesto ni los elementos humanos necesarios para enfrentar solos el dilema. Así pues, que este conducto es un grito de auxilio, para que el lector reflexione un poco sobre dicho problema y determine participar con la parte que le corresponde.


“El Mundo espera por ti”

fragmento del libro “Por amor… Al rescate de los Niños”

Eva Lidia Prieto Valencia


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