• Rincón del Lector

La dura verdad

En 2019 murieron un poco más de 55 millones de personas y más del 80% fue por enfermedades relacionadas con la obesidad, la diabetes, los infartos y los accidentes cardiovasculares. Estas enfermedades, al contrario de lo que afirma la medicina tradicional de que es por genética, es verdaderamente por nuestra alimentación y nuestros hábitos de vida. Si bien pueda existir una mayor o menor predisposición genética que nos haga más propensos a sufrir este tipo de enfermedades, si nos alimentamos correctamente y tenemos unos hábitos de vida saludables podremos evitar muchas de ellas en la mayor parte de los casos.

Esto nos lleva a una reflexión y análisis sobre cómo nos alimentamos y qué herramientas tenemos para combatir esta pandemia de la mala alimentación. Sigue leyendo para descubrir cómo trabaja la industria de la alimentación y cómo podemos contrarrestar sus efectos perjudiciales para nuestra salud.

Los seres humanos siempre se han visto en la necesidad de buscar su alimento e intentar preservarlo usando técnicas que han evolucionado en todas las épocas de la historia. Así, por ejemplo, en el 3000 a.C. se almacenaban los alimentos por un corto periodo de tiempo. Los conservantes principales en esta época eran la sal de mal, la nieve y el humo, implementadas por el hombre paleolítico. Años después, más concretamente en el año 14 d.C. se descubre la destilación.


Este procedimiento, descubierto por los chinos, les permitió empezar la producción de alcohol y microorganismos que usaron para obtener yogurt, vinagre y otros alimentos fermentados de la época. Posteriormente, científicos como Luis Pasteur comenzaron a dar explicaciones de los fenómenos que permitían conservar los alimentos siguiendo sus modelos hasta que se instauró la ciencia llamada ingeniería de alimentos en el siglo XVIII. Unos años más tarde, en 1809, Nicolas Appert fue premiado por la conservación de alimentos en frascos herméticamente cerrados. Desde entonces se empezó un avance vertiginoso por la optimización de procesos de producción y conservación de alimentos.

En la actualidad existe una creciente demanda y, por ende, debemos aumentar la oferta. En un intento por satisfacer esta creciente demanda, la industria de la alimentación ha enfocado sus esfuerzos a producir todo de manera rápida y barata sin importar que nos alejemos de los parámetros establecidos por la naturaleza. Y es ahí donde ha empezado el problema. Pasar de siglos alimentándonos de manera natural a una forma totalmente artificial y rápida nos saca del correcto cauce de la humanidad, aumentando la incidencia de los trastornos que mencionábamos al principio, entre muchos otros.


En su afán por producir comida más rápidamente, la industria alimentaria ha degradado sus procesos de producción empezando por la industria de las carnes de res, pollo y cerdo que tienen practicas crueles.


Por ejemplo, los pollos se crían en grandes galpones donde meten miles de ellos hacinados. Sin espacio para correr o buscar su propia comida, los pollos pasan la mayor parte del tiempo, si no todo, encerrados en pequeñas jaulas con luz artificial. Por si no fuera ya suficientemente antinatural este modelo de cría de pollo, les dan purinas ultra procesadas obtenidas a partir de harinas de maíz o soya, aceites inflamatorios como el girasol, la canola o la soya en muchas de estas granjas. Introducen la comida en sus picos por medio de tubos y eliminan sus excrementos a través de otros tubos. Aunque son muchos los grupos animalistas que han venido luchando para que estas practicas no se lleven a cabo y se trate de dar un trato más digno a estos animales, la estrategia sigue siendo la misma: engordar los pollos en el menor tiempo posible. En este sentido, la industria calcula que deben ser como máximo 45 días para que sea rentable el negocio y para que este tiempo se cumpla deben ayudarse de hormonas de crecimiento que, por supuesto, también son artificiales.


El caso de las reses no cambia mucho respecto al de las aves ya que aquí también se usa una estrategia muy similar, alimentándolos a punta de purinas ultra procesadas e inyectando hormonas y antibióticos sin medir sus consecuencias. Esta carne es la que comúnmente vemos en hamburguesas y carnes ultra procesadas. En el caso de los cerdos es lo mismo... Al final, la carne que comemos está cada vez es más contaminada.


Y lo malo es que no es solo el caso de los animales. Tenemos igualmente problemas en el caso de la agricultura que también nos muestra una dura realidad y es la venta de semillas transgénicas por parte de empresas como Monsanto y todo su conglomerado de empresas vendedoras. Estas semillas "inteligentes" tienen la capacidad de soportar mejor que las semillas naturales los insecticidas que se le ponen a los cultivos. Otras pueden crecer con ciertas características organolépticas como el tamaño, color y olor, permitiendo obtener frutos más atractivos a la vista de los compradores. Incluso se han desarrollado semillas capaces de acelerar el tiempo de cosecha.

Estas semillas son estériles. Esto significa que, una vez que dan el fruto, el campesino no puede volver a cultivar de ellas sino que tiene que comprar una nueva semilla. Esto ya lo hace antinatural. Peor aún... La carga de nutrientes de ese alimento no es el mismo entonces deberíamos preguntarnos, ¿deberíamos consumir estos alimentos? Estas empresas usan como argumento que el suelo ya no es el mismo, que las cosechas son más rápidas y menos riesgosas y, debido a la demanda, debemos evolucionar a este tipo de agricultura intensiva. Pero tenemos otras alternativas, pues hay otras estrategias como por ejemplo disponer terrenos que se preparen para el cultivo de ciertos alimentos, aumentar los abonos orgánicos o planear mejor la distribución de producción. Esto quiere decir no producir un exceso de un alimento en detrimento de otros ya que en la variedad está la verdadera nutrición.


¿Qué opinas de este problema? ¿Eras consciente de él? Déjanoslo en los comentarios y síguenos para conocer más verdades sobre la industria alimentaria.


Escrito por: Darwin Ocampo

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