top of page
MADSMAGAZINE.png

La guerra del gas sume a Europa en la mayor crisis energética de su historia

Rusia y Ucrania están viviendo días muy difíciles, lo que tiene a todo el mundo muy pendiente de lo que pueda suceder con la escalada de la tensión entre ambos países en las últimas semanas. Sin embargo, la mayoría de las personas focalizan su atención en la zona superficial, a pesar de que la verdadera táctica está debajo de la misma. ¡Sigue leyendo y descubre de qué se trata!

Tanto el gas como el petróleo juegan un papel crucial en el tema energético, siendo esenciales para la producción de energía eléctrica. Quien tenga estos recursos naturales no renovables más cerca de su superficie tiene el dominio sobre el resto de países, y es lo que ocurre en este caso con el petróleo y, sobre todo, el gas natural ruso.

Este gas natural es una de las principales fuentes de energía hoy en día en la Unión Europea. Así, países como Alemania o los países de Europa oriental dependen casi exclusivamente de las importaciones de gas natural ruso. Y, si bien estén tratando de encontrar alternativas, parece que la solución no es viable, al menos no en el futuro más inmediato. Una situación crítica si tomamos en cuenta que las reservas de gas natural en Europa decrecen a razón de casi 4 mil millones de metros cúbicos de gas natural por semana, por lo que se agotarían a finales de marzo de no encontrar una solución eficiente a este gravísimo problema.

El gas que suministran Argelia o Noruega, los otros dos países abastecedores de gas natural a Europa a parte de Rusia, no es suficiente para suplir la alta demanda energética de los meses invernales. Ni tan siquiera con el aporte extra que supone el gas licuado que Estados Unidos está enviando por barco a través del Océano Atlántico parece ser suficiente para aliviar la dependencia del gas ruso. De este modo, los países europeos se ven acorralados por el uso de este combustible para calentar sus hogares durante las últimas semanas invernales.


Los rusos tienen una gran cantidad de gas natural para seguir al frente del mandato de una o varias cuestiones. La verdadera pregunta es la siguiente: ¿Cuándo se acabarán sus reservas? Las reservas rusas oscilan entre 60.000 y 200.000 millones de barriles. Adicionalmente, se calcula que existen 100.000 millones de toneladas de petróleo y gas en las aguas territoriales rusas del Ártico. Entonces, Rusia continuará en la cima hasta que se decrete un cambio que obligue a utilizar energías renovables con el pretexto de mejorar el ecosistema de nuestro planeta.

El consumo de gas se ha disparado en Europa desde que la Unión Europea eligió este combustible como la mejor opción para la transición energética del fuel hacia las energías renovables. Sin embargo, esta cuestión estratégica no es la causante del aumento de la demanda internacional del gas.


Todo ha crecido en gran parte gracias a que ahora la actividad mundial regresó, lo que ha incrementado exponencialmente la demanda de gas. El principal problema radica en lo costoso que es extraer petróleo y gas, sobre todo si los datos se malinterpretan y se terminan extrayendo de un yacimiento con múltiples fisuras por las que pueda escapar el gas natural. Eso, sin contar con el hecho de que cada perforación petrolífera cuesta millones de dólares, lo que hace que no sea recomendable perforar hasta tener la seguridad de encontrar una gran reserva que cubra el gasto de la exploración y permita abastecer la demanda.

Rusia cuenta con unas reservas estimadas de 55 mil millones de metros cúbicos para comercializar. Si bien su objetivo sea llegar al mayor número posible de países importadores, el 85% de las exportaciones hasta el momento eran hacia la Unión Europea y, sobre todo, Alemania. Es por ello que los diplomáticos de este país han tomado una posición lo más neutral posible ante la crisis entre Ucrania y Rusia.


Ucrania, por otro lado, le facilitaría a Rusia la comercialización de su gas natural por mar, si decidiera regresar a formar parte de Rusia. Aún cuando esto parezca poco probable podría representar uno de los alicientes para invadir el país.

Rusia también está tratando de conectar con China para vender gas tal y como ha demostrado con frecuencia al apostar por proyectos de dudosa viabilidad a corto plazo, como es el caso del gasoducto Poder de Siberia, entre Rusia y China.


La guerra ya comenzó. No es una guerra como las que los libros de historia nos cuentan. La guerra del gas es una guerra sigilosa, donde la zona peligrosa se convierte en un tablero de ajedrez. ¿Quién, cómo y cuándo moverá las piezas? ¡Quédate pendiente de esta realidad europea y su desenlace que nos perjudica a todos!



7 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo
bottom of page