• Rincón del Lector

Save Ralph: el corto animado que trata sobre el uso de animales en los laboratorios

El pequeño corto titulado ‘Save Ralph’ usa el sarcasmo y la ironía para mostrar la cruda realidad detrás del testeo en animales de laboratorio.

Ralph es el protagonista de la campaña de Humane Society of the United States, que busca concientizar a las masas sobre el maltrato animal al que la industria somete a diversas especies con el fin de buscar productos seguros de uso humano.


El testeo en animales sigue siendo el principal modo de comprobar que los productos no representan un daño para los humanos. A cambio de la muerte de más de 115 millones de animales, incluyendo ratones, ranas, perros, conejos, monos, peces, reptiles y pájaros que son asesinados en laboratorios de todo el mundo. Como si fueran objetos que no sienten ni perciben dolor.


Los animales que utilizan en los laboratorios sufren distintas laceraciones crueles que terminan por destrozar partes de su cuerpo. En la mayoría de los casos, no se les suministran analgésicos para minar los dolores a los que son sometidos. Quemaduras, envenenamiento, privación de alimentos, laceraciones de piel, ojos y oídos, todo tipo de pruebas se realizan en animales para supuestamente salvaguardar al humano.


Resumen

El protagonista de este corto es Ralph, un conejo adorable que nos muestra las señales a causa del testeo, que le deja ciego de un ojo y con su oído derecho solo puede escuchar un constante zumbido. Además, tiene dolores de espalda por las heridas de su piel, cada vez que se mueve. En una irónica frase define su vida: "pero al final del día, está bien. Lo hacemos por los humanos, ¿verdad? Ellos son por mucho superiores a nosotros los animales".

A través de la humanización del personaje principal, este corto busca implantar conciencia ante los consumidores que con el poder de adquisición tienen también la responsabilidad en sus manos. Buscar productos libres de testeo animal debe llevarse a cabo de inmediato. Así las grandes empresas, buscarán nuevas alternativas para probar sus productos.


Lamentablemente no existen leyes que protejan a los animales de este tipo de pruebas, en los países de mayor producción de artículos provenientes de pruebas con animales. Las hay, aunque en su mayoría resultan fáciles de sortear, como es el caso de la Ley de Bienestar Animal Federal de los Estados Unidos. Es la única del país, avocada a la supuesta protección de animales en laboratorios de experimentación. Sin embargo, no cubre a ratas, ratones, pájaros, peces, reptiles y anfibios, que representan el 99% de animales utilizados en laboratorios.


La Unión Europea por su parte, desde febrero de 2003 impulsó la prohibición de testear cosméticos en animales. La ley se divide en dos fases, la primera de ellas entró en vigor en 2004 donde se prohibió la experimentación con animales con fines cosméticos. Y en 2009 para los ingredientes de la misma industria.


En 2013 comenzó la segunda fase, la comercialización y la retirada de productos concebidos desde la experimentación animal. A partir de ese año y hasta el 2023, las industrias cosméticas deberán sacar de circulación productos que se hayan testeado en animales.


La Unión Europea trabaja para ampliar esta prohibición a un entorno global. La experimentación de cosméticos en animales y la comercialización de estos productos están permitidas en el 80% de los países del mundo. Muy pocas son las naciones que se han sumado a la prohibición como Guatemala, Islandia, India, Israel, Nueva Zelanda, Noruega, Serbia, Suiza y Turquía.


Actualmente la industria cosmética ha sido la que mayor crítica ha recibido por el maltrato animal, también es cierto que otras más también testean en animales. La farmacéutica también está en la mira.


Ojalá se tome conciencia, y se usen otros métodos para testear las medicinas y vacunas.

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